
Ante la situación que involucra mortandad de peces observados en las últimas horas en el Río Negro, la Subsecretaría de Recursos Naturales -a través de la Dirección de Fauna y Áreas Naturales Protegidas- hizo llegar a la población las conclusiones a las que se han arribado luego investigar el caso. Técnicos del organismo realizaron visitas en el paseo Costanero en inmediaciones del Domo del Centenario y en la intersección del curso de agua y avenida Sarmiento, lugares que fueron advertidos por pobladores de la zona.
“Existen básicamente cinco factores que afectan a las poblaciones naturales en este caso”, advirtieron los especialistas. Así, mencionaron los bajos niveles de los cursos de aguas naturales, con disminución de hasta 80 centímetros de altura del caudal normal, en los últimos seis días.
Altas temperaturas
Además, las altas temperaturas, con las marcas más altas del año registradas. “Cabe aclarar que el oxígeno disuelto es inversamente proporcional a la temperatura, a mayor temperatura menor contenido de oxígeno disuelto, lo que impacta directamente en la población de las aguas”, agregaron desde la Subsecretaría de Recursos Naturales. Además, es época de desove de la mayoría de las especies de peces de la zona, lo que produce mayor cantidad de peces por las migraciones de desoves y por los nacimientos: “Los peces al tener un régimen cíclico impacta en esta época del año, cualquier cambio del río”, aseguró Edgardo Wiltchiensky, técnico en Acuicultura.
Del mismo modo, explicó que la calidad de agua, que normalmente en el curso del río Negro no es óptima por tratarse de un cauce de llanura que recorre diversos tipos de suelos que modifican su calidad, con altos contenidos en sales, nitrito y pobre en oxígeno. “Además del impacto que genera el paso del río por la zona urbana, que combinados con el escaso caudal, las altas temperaturas, hacen que la calidad del agua sea muy pobre”, especificó.
Mucha vegetación acuática
Oro de los factores es la gran cantidad de vegetación acuática, ya que en esta sección del rió está presente en cantidad excesiva lo que evita el recambio natural del agua. “Estos factores están relacionados y la modificación de uno de ellos trae aparejado el desorden de todos. Por ejemplo, los bajos niveles de agua de los cursos hacen que las poblaciones de peces se concentren en una superficie menor. Además el agua al bajar produce un incremento de materia orgánica en descomposición lo que quita oxígeno, aumentan el nitrito y la temperatura en superficie del agua aumenta, modificando la calidad del agua aceptable para los peces”, concluye el especialista.
Así, aseguró que se suma el hecho que en esta época del año se registran los nacimientos de la mayoría de las especies, lo que naturalmente aumenta la cantidad de peces y que además los pequeños peces tienen gran demanda de oxígeno. “Ante picos de altas temperaturas se pueden observar grandes cardúmenes de peces en superficie, que tratan de captar algo de oxígeno. De mantenerse esas condiciones algunos días se llegará a registrar mortalidades que puede ser de grandes dimensiones, salvo que las condiciones antes mencionadas cambien, como consecuencia por ejemplo de una precipitación o aumento del caudal de los cursos de agua”, concluyó.
Finalmente, indicó que en estas condiciones, los peces son afectados por estrés lo que produce una baja en sus defensas. “Esta situación, aunque conocida, no son controlables ya que ocurren en ambientes abiertos y cíclicamente entre diciembre y marzo, lo que varía es la magnitud del suceso que depende de las condiciones de los fenómenos naturales”. “Como recomendación final, advertimos a la población de abstenerse del consumo de ejemplares moribundos o de fácil captura, o que a simple vista presenten algunos de los síntomas enunciados”, finalizó el técnico.
