
“No estamos para pelearnos sino para empujar todos del mismo carro”, propone Tortarolo.
La incertidumbre algodonera obliga a los diferentes actores a replantear estrategias para recuperar el cultivo social por excelencia.
El foro realizado días pasados en el Salón Obligado de Casa de Gobierno pareció ser un puntapié inicial, con la presencia de todos los actores de la extensa cadena. El análisis de situación, por más duro que resultó, fue de lo más objetivo y sirvió para entender la difícil coyuntura textil.
Con la confirmación que el próximo encuentro previsto será el 30 de noviembre y con la asistencia que brindará el gobierno provincial a los productores, el ministro de Producción, Gabriel Tortarolo, hizo un balance a NORTE Rural del encuentro realizad en la capital chaqueña, en el que prefirió hablar de un precio orientativo y no de uno sostén. Este es el diálogo mantenido con este suplemento:
-¿Cuál fue el saldo que le dejó el Foro Algodonero Chaqueño que se realizó en el Salón Obligado de Casa de Gobierno?
-Fue algo muy positivo. Primero desde el punto de vista de la asistencia que tuvo la convocatoria, lo cual muestra claramente la importancia que tiene el algodón para todos los actores involucrados en la cadena. No faltó nadie. Hubo representantes de los productores, desmotadores, hilanderos, cooperativas, instituciones oficiales que tienen que ver con el sector agropecuario y lo que me sorprendió gratamente fue el número de legisladores provinciales que nos acompañaron e incluso el diputado nacional Juan Manuel Pedrini, quien es un férreo defensor de nuestro algodón. También tenemos que destacar la presencia de Luis Urriza, subsecretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación que se sumó a este debate, lo que refleja la preocupación del gobierno central sobre este cultivo social y regional. Además debemos mencionar el nivel que tuvo el diálogo, donde a pesar de las coincidencias y disidencias que hubo, primó la madurez en cada planteo que se hizo en el recinto. Esto nos lleva a reflexionar que ante un tema muy serio como lo es la realidad del algodón chaqueño: no estamos para pelearnos sino para empujar todos del mismo carro, cada uno aportando su granito de arena”.
-A la hora de comercializar el algodón los precios decaen y esto afecta al productor y a toda la cadena algodonera. Es una historia que se viene repitiendo por años. Hoy, algunos sectores reclaman un precio sostén, ¿está de acuerdo?
-La comercialización del algodón no es un tema que lo podamos manejar desde el Estado. La Argentina no es un país formador de precios en este cultivo. Por eso es que tenemos que estar supeditados a lo que establezca el mercado mundial. Es cierto que en este Foro Algodonero hubo quienes hablaron de precio sostén y es una de las alternativas que tenemos en estudio. Preferimos no hablar de precio sostén, sino de un precio orientativo. Pero para ello tenemos que observar cómo se va desarrollando la campaña. Desde el Estado tenemos el deber de estar al lado de quien más lo necesita. Cuando se establece un precio de referencia para determinado producto, obviamente que está beneficiando a toda la cadena. El algodón no cerró con buen precio el último ciclo y esto se debe a los vaivenes climáticos que tuvo que soportar la provincia. Pero no descartamos la posibilidad de tener un precio orientativo y vamos a trabajar en ello.
-En este Foro Algodonero hubo una coincidencia: la sábana es corta y no alcanza para cubrir todas las necesidades del sector. Faltan recursos y es por eso que se propuso que la ley 26.060 sea modificada y que se amplíen los montos del Fondo Nacional Algodonero, que actualmente se ubica en los 160 millones de pesos.
-Para mí este es el tema donde todos opinaron de igual manera. Los recursos que reparte la ley 26.060 hoy son escasos en virtud del aumento de los costos de los insumos que se utilizan en la producción del textil. Llevamos este tema a la órbita nacional, con un estudio técnico donde explicamos los motivos por los cuales se deben incrementar los montos e incluso quedó expresado en las actas de la Mesa Algodonera Nacional. Al Chaco le corresponden 78 millones de pesos, de los cuales el 20% se lo deriva a la ley de Consorcios de Servicios Rurales, quedando poco menos de 63 millones de pesos que son destinados para atender el cultivo de algodón, lo cual es insuficiente.
-El cultivo de algodón está pasando por una situación de emergencia y en ese marco hay que mencionar al Picudo. Hoy se hace necesario reforzar la lucha contra la principal plaga del textil. Hacen falta más recursos.
-Este fue otro de los puntos coincidentes en el Foro. Fueron muy acertadas las apreciaciones vertidas por el diputado Hugo Sager, quien afirmó que el tema algodón tiene que estar en la agenda del gobierno nacional, pese a no ser un cultivo estrella a nivel país, pero si es relevante para las economías regionales de las provincias del NEA. En su momento, en el ámbito de la Mesa Algodonera Nacional, se había dicho que el 30% de los recursos establecidos por la ley 26.060 vayan direccionados para reforzar la lucha contra el Picudo. Es el Senasa es quien debe velar por el tema sanitario en el país y ellos deberían hacerse cargo del Picudo. Pero más allá de esto, cuando compramos trampas, feromonas e insecticidas desde el Gobierno provincial, que distribuimos en forma gratuita entre el segmento más pequeño de productores algodoneros, también sumamos la entrega de gasoil para la destrucción de rastrojos. Todas estas medidas las hacemos para combatir el Picudo y mitigar en cierta manera los daños que viene ocasionando en cada campaña.
-El gobernador Peppo anunció una ayuda especial a productores de hasta 100 hectáreas para incentivar el cultivo de algodón. Esto ya está en marcha. Hablamos de la entrega de semillas y gasoil.
-Efectivamente. El gobierno lo está haciendo con recursos propios, ya que desde Nación todavía no enviaron a la provincia los montos que le corresponden al Chaco por la ley 26.060. Estamos hablando de 24 millones de pesos para solventar el programa de asistencia al pequeño y mediano productor algodonero que impulsamos desde el Ministerio de Producción a través de la Subsecretaría de Algodón. Además, estamos entregando 15 litros de gasoil por hectárea y semillas en base a la disponibilidad que tenemos. En este sentido, uno de los puntos débiles que tiene la cadena algodonera es que hoy tenemos un solo proveedor de la simiente, con dos materiales que circulan en el mercado, con lo cual el productor no tiene opción al momento de elegir. Esta asistencia de gasoil y semillas alcanza a 735 productores, que en su momento manifestaron una intención de siembra de 58.860 hectáreas. En total son 15.000 bolsas de semillas de 30 kilos cada una y 882.896 litros de gasoil.
-Dentro de todas las coincidencias que se dieron en el Foro Algodonero Chaqueño, también figura la relacionada con la calidad de la fibra y la necesidad de contar con más laboratorios para análisis de HVI.
-Sí, es así. La mayoría de los productores vende algodón en bruto y no sabe la calidad del producto que está comercializando. El hilandero, cuando compra fibra, lo hace con los parámetros de calidad. Lo que tenemos que hacer es acercar esa brecha. Que el productor pueda saber cuándo vende su algodón qué calidad de fibra tiene el mismo. Es imperioso entonces la puesta en marcha de laboratorios de tecnología de calidad de fibra. Nosotros sabemos que la EEA del INTA en Sáenz Peña cuenta con un equipamiento de estas características, pero está paralizado desde hace mucho tiempo y es por eso que estamos trabajando con ellos para darle los elementos que necesitan (repuestos) para que ese laboratorio vuelva a estar en pleno funcionamiento en esta campaña. A esto se sumará el laboratorio del INTI en Barranqueras que también estará funcionando en la presente campaña. El gobierno nacional estará adquiriendo ocho equipos de HVI para distribuir en el área algodonera de nuestro país, lo cual consideramos muy positivo.
-Cuando hablamos de calidad de fibra, protocolo productivo, investigación, las miradas se desvían hacia el INTA, que en este encuentro algodonero dijo contar con los elementos necesarios para que el algodón vuelva a recuperar el terreno perdido.
-Sí. Fueron dos cosas que se resaltaron en el recinto que vale la pena destacar. Una de ellas es la preocupación que generó la decisión nacional de recortar el presupuesto del organismo y que esta medida sea revertida cuanto antes. Por otro lado, todos sabemos que el INTA es la única institución tecnológica que hace investigación en nuestro país. Cuando leemos la historia del algodón en nuestra provincia, la EEA de Sáenz Peña es señera en todo lo que fue el mejoramiento genético de este cultivo y los protocolos para manejar el mismo. Nosotros tenemos un fuerte vínculo con ellos. El INTA viene trabajando desde hace mucho tiempo en el tema algodón y hay dos cosas que tenemos que destacar de este organismo. Una de ellas es que la directora del Centro Regional Chaco-Formosa, ingeniera Diana Piedra, anticipó que en la campaña que viene ya habría materiales transgénicos de INTA para que se vayan posicionando en el mercado, lo cual ampliará la paleta de posibilidades que tiene el productor de elegir su semilla. En segundo lugar está el Programa Estratégico Para el Cultivo del Algodón (PECAL), que se trabajó hace algunos años entre provincia, INTA y Gobierno nacional. Hoy se hace imperiosa la necesidad de tener un Plan Estratégico de estas características.
-El próximo 30 de noviembre se realizará una segunda reunión del Foro Algodonero Chaqueño. Como estima usted que llegará el Chaco a esa fecha, donde ya estará cerrado el periodo de siembra de algodón en todo el territorio provincial.
-Justamente esa fecha fue acordada entre los sectores participantes porque ya estará cerrado el período de siembra de algodón en la provincia. Vamos a tener datos concretos de la superficie implantada con el textil. Entendemos que no se pueden hacer políticas públicas sin tener muy buena información. Estos datos nos ayudarán a saber cuánta plata necesitamos para paliar la campaña. Nosotros tenemos dos cuestiones que desde el Gobierno debemos intervenir. Una es la cuestión sanitaria, lo que demanda bajar al productor toda la batería de insumos como insecticidas y la otra es ver cómo intervenimos en el tema de la comercialización. Hoy la venta de algodón se hace lenta, con pagos diferidos al productor que lo ha desaminado con respecto a otros cultivos. Por eso es que tenemos que tener bien claro qué área de siembra tiene la provincia para conocer las necesidades de dinero, tanto propias o si es necesario golpear las puertas en la Nación, para que la comercialización del textil deje bien parado y satisfechos a nuestros productores y sus familias.
